Las fases del carnavalero

El carnaval es como una droga -una droga buena- lo pruebas una vez, un poquito y vas queriendo más poco a poco hasta que te enganchas y no puedes dejar pasar un día sin escuchar algo por poco que sea. Comienzas con algo blandito, un cuplé del Selu, un pasodoble de Juan Carlos (lo típico)… con el tiempo, si te gusta de verdad, la sustancia va siendo más dura hasta llegar a lo más profundo, a la esencia pura del carnaval, a Paco Alba, al Peña, a Martínez Ares…

Paso a relatar mi historia personal de como me enganche a las coplas del carnaval, supongo que gran parte de los lectores coincidan conmigo en los pasos seguidos:

Desde que tengo uso de razón, resido en Cádiz o lo que es lo mismo, en Cadi Cadi, y en el colegio siempre escuchaba a mis compañeros hablar de carnaval, un tema que para mi era indiferente. Comentaban cosas tan raras tales como “ayer me acosté a las 11 de la noche y a las 2.30 me puse la alarma pa’ escuchá a Juan Carlos” o “a que hora cantan hoy los Carapapas?”… yo ponía cara rara y pensaba “esta gente están colgaos” “¿Quién será el Juan Carlos ese?” “¿Porqué están hablando de unas papas que cantan?”…

Seguí pasando del tema, ni siquiera me interesaba reunirme con los amigos para ver la Gran Final (algú año lo hice pero solo recuerdo mirar la tele cuando se presentó un grupo llamado arranca las canas o algo así)… 

Pero una noche de febrero, creo que corría el año 2009, estaba yo en mi cuarto haciendo zapping en la tele, hasta llegar a Canal Sur y no se como ni por qué, quedé prendado de unos vampiros que cantaban “Esta es la conga del trasnochador…” que pegaban “bocaitos”… y algo raro pasó, pero me encanto y la seguí sin perder detalle a esa comparsa, Los Trasnochadores durante los dos siguientes pases que quedaban de concurso. Investigué por internet y por contactos personales sobre la comparsa, el autor, los rivales, miré videos de esa agrupación del año anterior cuando eran Los Mendas Lerendas… 

Poquito a poco, paso a paso, di el salto de Bienvenido a Aragón, con sus Noches de Bohemia, sus Principes; a los Carapapas, con su Comparsa de Momo, sus Muñecos… etcétera… también escuché la otra modalidad que me interesaba, la chirigota, empecé a entender la gracia de Selu, de Yuyu, de Vera Luque… -eso sí, coros y cuartetos para mí aún ni existían-

Y ahí me quedé, hasta que en mi estancia en Granada, por principios de 2011 coincidí con un amigo (curtido en mil batallas) que se consideraba “granaino hasta la médula y friki del carnaval”… y me habló de otros mundos carnavaleros, me habló de Antonio Martín, me habló de Fali Pastrana, de Julio Pardo y en especial me habló -con los ojos brillantes- de un tal Martínez Ares, de “El Niño de Santa María”. Es más me obligó a escucharlo y me presto un disco suyo con lo mejor del repertorio del autor… y madre mía… ¿Como no había escuchado esas maravillas yo antes? ¿Porqué no conocía Los Piratas, La Ventolera, El Brujo, La Niña de Mis Ojos…? ¿Por qué, joder?… vamos, resumiendo que me enamoré de la delicadeza y encanto de aquellas letras que con cariño sabía escribirle como nadie a su Tacita de Plata. Todo ello acompañado por un grupo de ‘monstruos que interpretaban a la perfección lo que el comandante Ares plasmaba con su pluma; Subiela, Carli, Fernandi…

Omitiendo muchos detalles, seguí y sigo escuchando, leyendo, cantando y escribiendo carnaval a diario. En la actualidad he llegado a un punto en el que te puedo decir al completo el nombre de los componentes de la comparsa de Los Carapapas, te puedo cantar cualquier presentación de Martínez Ares, te puedo tararear cualquier tango de Fali Pastrana, te puedo hasta decir quién dirigia la comparsa de Enrique Villegas allá por los 80 y tantos… Ahora no me limito a escuchar a Aragón y a Bienvenido, ahora estoy escuchando hasta tangos del coro de Antonio Burgos, pasodobles de comparsas de Paco Rosado… 

Lo reconozco, estoy enganchado totalmente al carnaval y no creo que pueda dejarlo de lado jamás en mi vida, bendito veneno. 

A modo de conclusión, y tras años invirtiendo muchísimo tiempo en escuchar pasodobles, tangos, cuples, popurrís, presentaciones… decir que sin duda y con diferencia nunca ha habido ni habrá ningún autor que se puede acercar a las maravillas compuestas por ‘El Niño de Santa María’. Pedir desde aquí un deseo, Antonio vuelve, la vida es breve y cada año que no le escribés a Cádiz es un año vacío al que le falta algo… aprovecha y cantalé a tu madre que esta loquita por tí (palabras de Tino Tovar).

Saludos y Feliz Carnaval 2014.

Manuel López Sampalo

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